Lo que nunca deberías hacer al contratar la web de tu negocio

Te estás planteando contratar la web para tu negocio.

Es algo que no habías hecho antes.

De hecho, hasta hace poco tiempo ni siquiera te lo planteabas.

Tienes muchas dudas sobre cómo elegir al profesional adecuado.

Piensas: “no me puedo permitir un presupuesto alto. ¿Y si además del desembolso, al final no se cubren las necesidades de mi negocio? Habré tirado el dinero y no habré conseguido nada…”

No me quiero enrollar con un artículo extenso sobre las características a tener en cuenta a la hora de contratar la web de tu negocio. Solamente quiero dejarte un consejo que considero importante que hagas bien en los primeros pasos de la presencia online de tu negocio.

Últimamente estoy viendo muchos casos en los que los profesionales aconsejan mal, o incluso diría que gestionan incorrectamente este punto, y cuando el propietario del negocio se da cuenta del error, siempre se lamenta diciendo:

¡de haberlo sabido antes…!

contratar web negocio

Debes tener muy claro qué estás contratando cuando encargas una web para tu negocio

Te lo explico en pocas palabras. Principalmente, necesitarás contratar 3 cosas:

  • Un dominio: Es el nombre de tu empresa en Internet. Por ejemplo: www.minegociotradicional.com Deberías registrarlo cuanto antes, lo ideal es incluso tenerlo “reservado” desde mucho antes de decidirte a montar tu web, para evitar que otro lo compre antes que tú. Normalmente no te costará más de unos 10€ al año, yo te recomiendo registrarlo en Namecheap.
  • Un alojamiento: También verás que se le llama hosting (o incluso servidor, según el caso). Es un espacio en Internet en el que almacenarás el contenido de la web. Si el dominio es como el cartel o rótulo de tu negocio, el alojamiento sería el local comercial. Un alojamiento que sea suficiente para empezar, no debería costarte más de 100€ al año, yo te recomiendo contratarlo con webempresa.
  • La propia creación de la web: lo que conlleva la instalación de la arquitectura, el diseño, medidas de seguridad para evitar intrusiones, algo de posicionamiento básico con Google. Aquí es donde se dedican la mayor parte de las horas del profesional que realiza tu web.

En este tercer punto, muchas empresas te pueden ofrecer otros servicios como la creación de cuentas de correo, las gestión de las redes sociales, un servicio para envío de mails a tus clientes, etc. También puede ser el caso de que sea necesario montar una tienda online o un blog…

Ahora bien, ¿qué elementos contrato entonces?

Por sencillez, lo más normal es realizar un contrato que incluya los tres puntos citados anteriormente. Pues bien, aquí es donde está el error que NUNCA deberías cometer.

Si contratas el dominio, el alojamiento y el desarrollo propio de la web con el mismo proveedor, estarás atado a él de por vida…. Piénsalo…

¿Y qué vas a hacer si las relaciones se deterioran? ¿si te llega una factura “extra” no acordada? O simplemente, ¿si el resultado no es el esperado?

Corres el riesgo de que tu proveedor te cierre la web (sí, sé que suena muy fuerte dicho así, pero te aseguro que pasa más a menudo de lo que podrías pensar).

También te puede ocurrir con que te encuentres con el correo de tu empresa bloqueado, incapaz de poder utilizarlo. Seguro que no te apetece pasar ni un sólo día sin poder solucionarlo, ¿verdad?

O simplemente, y para no llegar a un punto tan extremo, imagínate que quieres hacer cualquier cambio en la web. Estás obligado a hacerlo con el mismo proveedor, ya que no tienes las contraseñas de administración…

No pongas todos los huevos en la misma cesta

Por este principio, que tú ya conoces por ser un emprendedor, te aconsejo lo siguiente:

“No contrates el dominio, el alojamiento y la creación de la web con la misma empresa.”

Si lo haces, ni el dominio ni el alojamiento asociado a tu web estarán registrados legalmente a tu nombre, sino al de la empresa que tú contrataste. Como ya hemos visto antes, esto puede traerte más de un problema.

¿Qué puedes hacer?

  1. Asegúrate de que en los términos del contrato queda reflejado que, si bien es lógico que por agilidad el proveedor contrate el dominio y el hosting para ti, debe fijarse alguna garantía de que, pasado un plazo, todo quede registrado a tu nombre.
  2. Solicita a tu proveedor las contraseñas de administración del dominio. Se suelen recibir por mail en el momento de la contratación del hosting, y te permiten gestionarlo por ti mismo.

 

Seguramente me dirás: Andrés, yo ya tengo mi web creada, ¿cómo puedo saber a qué nombre está registrado el dominio?

Es muy fácil, tan sólo tienes que visitar una página como ICANN Whois y escribiendo el nombre de tu dominio lo podrás comprobar.

En el caso del alojamiento, recuerda que siempre debes solicitar a tu proveedor las contraseñas de administración del hosting. En caso de que no tengas posibilidad de contactar con tu antiguo proveedor, siempre te queda la opción de contratar un nuevo alojamiento y apuntar tu dominio a este nuevo hosting, aunque no es lo ideal, ya que perderás todo el contenido que ya tengas en tu web, si no tienes ninguna copia de seguridad guardada.

En definitiva:

No permitas que tu desconocimiento técnico permita a tu proveedor aprovecharse de la situación.

En fin, no me quiero alargar más para no abrumarte con conceptos muy técnicos. Simplemente quiero que tengas claro que, al contratar la web de tu negocio, tu dominio y tu alojamiento deben estar siempre registrados a tu nombre (o el de tu negocio).

 

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